Ballantine's True Music Festival: de concierto a concierto y tiro porque me toca

Más de 100.000 mil pasos. Ese es el número que Agorazein asegura llevar en sus pies. Nosotros no sabemos si llegaríamos el fin de semana pasado a esa cifra, pero no andaríamos lejos. Todo por una única razón: Ballantine's True Music Festival, un festival novel –y novedoso– que aglutinaba 140 conciertos en 17 salas del centro la capital en sólo dos días con 12 horas de música ininterrumpida cada uno. Todo un reto.

La marca escocesa de whisky sigue apostando por la música. Esta vez, con un formato innovador y atractivo que contaba con artistas nacionales e internacionales de perfiles y estilos muy distintos entre sí. Una apuesta ambiciosa y ganadora, con infinitas rutas de conciertos posibles, y que se podría etiquetar a priori como un éxito contando con hasta 6.000 asistentes por día según cifras oficiales. Aunque bien es cierto que mientras algunos shows como los de Kakkmaddafakka o The Vaccines colgaban el Aforo Completo, otros bastante interesantes –quizá influyeran los cambios de horario de última hora– apenas contaban con un puñado de asistentes dejando un panorama un tanto desolador. Cuestión de organización.

Algo así encontramos el viernes en el concierto de la polivalente artista gallega BFlecha en la Sala Clamores –seducidos por la idea de disfrutar en directo de su reciente y vanguardista álbum ‘Kwalia’– o el sábado con Youngr, Sailor & I o El Guincho. Es admirable como el mancuniano Youngr puede puede tocar baterías, guitarra, teclado, pads, cantar, samplear, bailar, bromear y hasta marcarse un dab a la vez, transmitiendo una energía increíble –su versión del himno "Sweet Disposition" es otro nivel– a una Sala Changó aún a medio gas. Una actitud radicalmente opuesta encontramos en un Sailor & I que, introvertido de por sí, no parecía del todo conforme lanzando pistas –y cantando sobre ellas– en la barra de una vacía Sala Clamores. Eso sí, qué maravilla de melodías progresivas atesora 'The Invention of Loneliness'.

En un Teatro Barceló lleno y entregado disfrutamos el viernes de uno de los principales hitos de nuestra ruta: Todd Terje. El noruego, con el sonido retro nu disco que le caracteriza, se metió rápidamente al público en el bolsillo soltando perlas de su único largo original –‘It’s Album Time’ de 2014, mucho ha pasado ya– y algunos trabajos más recientes como "Maskindans". Tarareando entre bailes salía la gente hacia su siguiente destino, buena señal.

No hay na en esta vida que no solucione el reggaeton antiguo. Ese RT a Dellafuente, anterior al festival, es el último mensaje de Alizzz en Twitter. Toda una declaración de intenciones de lo que encontraríamos, porque, sin saber aún cómo ni por qué, acabamos bailando reggaeton en un caldeado Círculo de Bellas Artes. Sí, reggaeton. Mentiríamos si dijéramos que no esperábamos una sesión con esa electrónica futurista que le caracteriza, pero lo que ofreció el artista barcelonés, y que sirvió a la perfección para presentar “Mala Mujer” que sonó hasta dos veces –esperábamos que C Tangana apareciera por allí–, tomó unos derroteros muy latinos hasta el éxtasis con el clásico “Dile” de Don Omar. Chocante, curioso, hasta divertido. Quién le iba a decir a Antonio Palaciosel arquitecto de Madrid– que en su refinada Sala de Fiestas la gente iba a terminar perreando hasta abajo casi un siglo después.

La electrónica en directo –a poder ser, con banda– tiene un valor diferencial. Eso ya lo sabíamos, y una vez pudimos a comprobarlo el pasado sábado. Grata sorpresa nos llevamos con los británicos Honne y su soul electrónico. Pausado, meloso, evocador. Y poco más tenemos que decir a estas alturas del infinito talento y entrega del hombre-orquesta Ed Is Dead y su banda –acompañado esta vez por su inseparable Odille Lima y Álex Moreno a la batería– repasando su exitoso álbum 'Change'. Pocos artistas hemos visto disfrutar –y hacer disfrutar– tanto sobre un escenario, en este caso el de la Sala Penélope. Chapó.

Y lo mejor –o peor, según se mire– es que aún nos dejamos en el tintero artistas como Cora Novoa, Digitalism, Easy Kid, Hot Chip, Kiasmos, Matías Aguayo, Meneo, Mordisco, Morgan Hammer, Snakehips, The Magician, Tiger&Woods, Yall o los propios Agorazein del principio del texto. Sólo tenemos una cosa en mente: que llegue la segunda edición de Ballantine's True Music y esos 100.000 pasos se nos queden cortos. Más y mejor.

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Proyecto de arquitecto, más madrileño que el oso y el madroño. Amante de la buena música en general y de la electrónica en particular. De Beatsoup desde pequeñito. CEO.
Madrid
    
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