Burning Man, furia en el desierto

La guerra ha llegado al desierto de Nevada al más puro estilo Mad Max. Y es que el parecido del festival artístico Burning Man con la película postapocalíptica es innegable, aunque hasta ahora solo fuera en cuanto a estética. Pues si algo ha caracterizado al evento celebrado en la efímera Black Rock City ha sido el ambiente de respeto, amor y paz que flotaba en el ambiente junto a las tormentas de arena. Hasta ahora.

Burning Man Black Rock City

La creciente presencia de multimillonarios de Silicon Valley y Hollywood no ha hecho gracia a los fieles asistentes al festival. Los ostentosos campamentos montados para las celebrities —este año no han faltado entre otras Kate Perry, Sara Sampaio, Cara Delevingne o Paris Hilton— contrastan demasiado con el espíritu original anticapitalista y de supervivencia de un festival cuyos orígenes datan de hace treinta años —la primera edición fue en 1986— y que los 'burners' más acérrimos se niegan a olvidar. Ni se compra ni se vende, se comparte. Sin excesos. Sin lujos.

Burning Man Cara Delevngne Paris Hilton

Varios de estos aparatosos y espléndidos campamentos —incluido el flamante White Ocean, tras el cual se dice está el Dj Paul Oakenfold junto al hijo de un billonario ruso— se han visto atacados y saboteados durante la celebración de una fiesta exclusiva por otros asitentes muy cansados del cada año más presente postureo.

"Una banda de vándalos asaltó nuestro campamento, nos robó, tiró y cortó todas nuestras líneas eléctricas dejándonos sin refrigeración y desperdiciando nuestra comida, y pegando las puertas de nuestro tráiler."

"Ellos destrozaron la mayor parte de la infraestructura de nuestro campamento camping y vertieron 200 litros de agua potable para inundarlo."

Donde fueres haz lo que vieres, o sino ten cuidado. Más aún en un sitio cuya tradición es quemar un gigantesco hombre de madera —de ahí el nombre Burning Man—, pues parece que poco ha faltado para que añadan algo más a la hoguera. Chispas ya había.

Burning Man Art Exhibition

Aunque sin duda esto no debería pasar nunca, y menos aún en un lugar tan idílico, armónico y utópico como Burning Man. Un lugar tan imposible como es una ciudad fugaz en medio de la nada capaz de albergar cerca de 80.000 personas. Un lugar tan increíble que es capaz de poblar el desierto de auténticas obras de arte —y hasta de un Boeing 747 a modo de escenario— y de contar con algunos de los mejores artistas del panorama mundial. Un lugar tan único que hay que vivir en persona y no a través de redes sociales. Aunque de eso... quizá ya quede poco.


más fotografías de Jim Urquhart / Reuters

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Proyecto de arquitecto, más madrileño que el oso y el madroño. Amante de la buena música en general y de la electrónica en particular. De Beatsoup desde pequeñito. CEO.
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