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'The World Of Hans Zimmer': espectáculo de película en el inicio de Universal Music Festival

El pasado martes 3 de julio acudimos a, sin miedo a equivocarnos, uno de los eventos que más nos ha impactado en los últimos tiempos. El marco y el contenido eran incomparables, formando una mezcla perfecta. Y es que la cuarta edición de Universal Music Festival no ha podido empezar mejor este verano. El estreno en España de “The World of Hans Zimmer”, el espectáculo total en torno a la obra del laureado compositor cinematográfico alemán, sirvió de preámbulo perfecto para lo que vendrá este mes de julio en el Teatro Real de Madrid.

Las entradas se agotaron hace semanas, y no es de extrañar. La soberbia función diseñada por Hans Zimmer se viviría por primera vez en un recinto escénico de estas características (qué impresionante es el Teatro Real), pues hasta ahora solo había podido verse en grandes arenas y recintos deportivos.

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Un derroche de talento instrumental y vocal con mucho protagonismo femenino, subrayando en su punto justo la extraordinaria visión musical de uno de los compositores más populares de las tres últimas décadas. Un recorrido intenso —y tenso— a través de un legado eterno de melodías marca de la casa, inquietantes, que no suben ni bajan sino todo lo contrario —bendito (o maldito) efecto Shepard—, manteniéndote con el corazón en un puño pero lleno de júbilo. Un continuo viaje de casi tres horas entre películas, escenas, emociones y recuerdos con los sentimientos a flor de piel.

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La tenebrosidad de El Caballero Oscuro, la epicidad de El Rey Arturo o Misión Imposible (incluida su canción más flamenca), el fogoso amorío de Pearl Harbour, el lance frenético de Rush antes de un larguísimo y solemne El Código Da Vinci que dio fin al primer acto, con una brillante actuación de la soprano Gan-Ya Ben-Gur Axelrod. No solo te transportabas a la película al escuchar la banda sonora, sino que habían desplegado una serie de pantallas a modo de puzzle, creando imágenes que parecían ir acompasadas con la melodía (increíble la tenebrosa catedral diseñada para El Código Da Vinci), y otras veces eran las mismísimas escenas de las películas las que narraban la historia. Tantos estímulos hacían que, de repente, estuviésemos ensimismado con la pantalla para, de vez en cuándo, recaer en que realmente estaban tocando. Y queríamos verlo todo, disfrutar cada movimiento de arco, cada punteo de guitarra, cada nota de viento, cada sonrisa que se dirigían los músicos —se notaba que disfrutaban tanto o más que el público—. Realmente transmitían esa buena energía, recompensada con más de un “espectacular”, “increíble” o “bravo” que se escuchaban entre el público al finalizar cada actuación. No es de extrañar, daban ganas de aprender a tocar un instrumento y poder reproducir cada una de esas melodías (previo paso de mucho ensayo).

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Entretanto, Zimmer aparecía en estas pantallas junto a amigos y conocidos —como Ron Howard o Nancy Meyers— para explicar pormenorizadamente la intrahistoria tras algunos de sus temas más icónicos. Mención especial merece la conversación con Lebo M, vocalista de El Rey León y uno de los principales responsables del merecido Óscar ganado con tal banda sonora. ¿Sabéis ese "nants ingonyama bagithi baba" que todos hemos tarareado alguna vez? Bien, lanzado poco antes de la llegada a la presidencia de Nelson Mandela, la letra escrita en zulú esconde un metafórico pero fuerte mensaje frente al apartheid. Y no fue la única reivindicación política de la noche, pues el compositor no dudó en recordar la difícil situación que afronta Venezuela ante un agradecido Pedro Eustache, virtuoso de cuantos instrumentos de viento le pongas por delante, y extrovertido y pasional como pocos.

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El Rey León coronaba el ecuador de la segunda parte, por donde antes había desfilado el lado más infantil y alegre de Zimmer —que no dudó en autodefinirse como "un niño grande"— a través de Madagascar, Spirit y Kung Fu Panda. El edulcorado romanticismo de The Holidays contrastaba con el sobrecogedor solo de cello de Marie Spaemann para Hannibal, en posiblemente una de las mejores piezas de la noche. Aunque seamos sinceros, escoger una solo se antojaba complicado.

Llegaba el final, y con él Gladiator a través de distintos cortes hasta un ensoñador "Now We Are Free" cantado por una de las principales protagonistas de la noche: Lisa Gerrard. Nueva aparición de Zimmer en pantalla para, desde el piano de su estudio, comenzar ese ritmo atemporal (nunca mejor dicho) e interdimensional que es "Time", acompañado por la orquesta y —de repente y por sorpresa— por él mismo, en carne y hueso. Con el físicamente sobre el escenario, portando guitarra en mano y sonrisa orgullosa, vivimos una especie de metaHans que volvió loco al público en una cerrada ovación capaz de tumbar la peonza de Origen.

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Gavin Greenaway, íntimo amigo de Zimmer, fue el encargado de llevar la batuta con maestría y dirigir, entre muchos músicos, a La Orquesta Ciudad de Almería y el Coro Sintagma como piezas fundamentales. Qué detalle apostar por el (gran) talento local, algo que Zimmer ensalzó al final del concierto. De hecho, el alemán se deshizo en elogios con todos y cada uno de los músicos de su elenco, uno a uno. Los músicos de la orquesta le devolvierton el aplauso. Y por citar una curiosidad, muchos lo hicieron como sólo se puede al tener entre las manos un instrumento de cuerda, como violines o cellos: meneando el arco de arriba a abajo.

Aún quedaba tiempo para un bis, y no podía ser otro que la trepidante y aventurera BSO de Piratas del Caribe. Jack Sparrow puso el punto y final a una velada mágica que concluiría con un aplauso casi eterno. Ver todo el púbico levantado de sus butacas en el Teatro Real y con una gran sonrisa de satisfacción en la cara era el símbolo perfecto del éxito de la noche. No era para menos.

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Y esto sólo era el principio. Universal Music Festival 2018 no ha hecho más que empezar, aunque nosotros tenemos marcada en rojo una fecha en el calendario. El próximo viernes 27 de julio la música electrónica volvera a ser protagonista como ya lo hiciera en anteriores ediciones con Pet Shop Boys: el número uno Martin Garrix tomará el control desde la tarima del Teatro Real. Una oportunidad única de disfrutar de la música festivalera del holandés en un espacio tan emblemático y fastuoso como este, para el que esperemos prepare un set especial, a la altura del enclave y la ocasión. ¿Lo hará? Al fin y al cabo, la música clásica y la electrónica no están tan distantes.


Muchas gracias a Alma Alonso por su inestimable ayuda para esta crónica y a Actúa Comunicación por las facilidades aportadas en todo momento.

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Arquitecto y comunicador, más madrileño que el oso y el madroño. Amante de la buena música en general y de la electrónica en particular, de toda. Beatsoupero desde pequeñito. CEO.
Madrid